29 nov 2012

Sanatorio del Sagrado Corazón en Morelia


El Sanatorio Sagrado Corazón fue fundado por la congregación de hermanas Carmelitas Misioneras de Santa Teresa un 8 de julio de 1943. La Misión de la Carmelita Misionera es internacionalmente reconocida en el mundo, por su apego a cuestiones que tiene que ver con la defensa de la salud.



La construcción, de un inconfundible estilo barroco, fue levantada en el año 1756, por orden del Obispo Martín Elizacoechea. En sus orígenes, el espacio fue destinado a ser una cárcel correccional. Ahí estuvieron presos importantes personajes de la época, como Don Mariano Matamoros y Don José Guadalupe Salto, reconocidos como héroes de la Independencia de Mexico.

En la actualidad, el Sanatorio del sagrado Corazón se postula como un centro de salud integral, que se destaca porque se presenta en función del compromiso cristiano como institución de salud y religiosa. Proclaman la necesidad de brindar servicios de salud que posean calidad evangélica para que el paciente que lo solicite pueda recuperar la salud y preservarla, en medio de un entorno cálido y diferente.

Desde esta institución, se mantiene actualmente un discurso que sostiene que se debe sensibilizar y comprometer al personal, tanto laico como religioso, en el conocimiento de la Pastoral de la Salud a través de la ejecución de programas que fortalezcan la vida cristiana. De tal forma que se pueda cuidar la vida y evangelizar a los enfermos y sus familiares.

México se caracteriza por la hibridez de su cultura, allí, en su territorio extenso, logran mixturarse las culturas ancestrales prehispánicas, con los elementos traídos por los españoles del llamado Viejo Continente. En épocas de colonización, España motorizó grandes cambios estructurales, e impuso sobre las civilizaciones originarias, un nuevo culto: el catolicismo.

La religión católica conforma actualmente una parte fundamental en la historia de los mexicanos, y un elemento muy presente en las prácticas actuales de devotos y feligreses. Este pasado religioso se expresa en las construcciones de la época. Allí donde las basílicas, las cúpulas, las torres campanario, los templos e iglesias formaban parte de edificaciones puestas en alza de manera frecuente, bajo un clásico estilo barroco, adoptado prácticamente como el estilo religioso por excelencia.

Morelia posee un importante acervo cultural y un rico patrimonio arquitectónico. El centro histórico de la ciudad fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. En ese recorrido se pueden apreciar múltiples construcciones que además de ser un lugar de profesión de un credo particular, puede ser visto con la percepción de quien se pone de frente a verdaderas obras de arte. La riqueza escultórica y decorativa se manifiestas en los excelsos detalles que se aprecian en el interior de los templos. 
En este sentido, es importante decir que Morelia es el destino turístico sin playa más visitado de todo México. Más de medio millón de personas la visitan cada año, para ponerse en contacto con ese extenso legado tradicional, cargado de relatos para conocer, de recovecos para explorar, de perspectivas por descubrir.

La arquitectura es una actividad situada en el tiempo, es decir que nada de lo que surja en sus creaciones puede ser separada del exacto momento histórico en el cual fue construida. Las obras arquitectónicas son fundamentalmente testimonios. Por esta razón, la materialidad es superada por la inmensidad de su valor simbólico.

En este sentido, el Sanatorio del Sagrado Corazón, constituye un fragmento importante de la historia de Morelia, que se ha concretizado en sus paredes y en cada uno de sus. Sin embargo, esto no quiere decir que deban entenderse como cuestiones cosificadas en una realidad material, sencillamente, como si fuera parte de una estructura infértil. Por el contrario, las múltiples significaciones y relatos que habitan estos espacios, las enaltecen como verdaderos sitios de culto, de espiritualidad, de historias personales y colectivas.

Las personas deben apropiarse de los sitios históricos, deben sentirse con todo el derecho de poder tomarlos, habitarlos, modificarlos, porque en algún punto, también le pertenecen.

México es realmente un lugar que, inagotable, logra sorprender siempre. Visitarlo es descubrirlo de a poco. Conlleva historias y culturas que, de ninguna manera pueden ser abordadas desde estructuras terminadas y perspectivas reduccionistas. Por el contrario, México es un lugar para explorar con todas sus relaciones, sus complejidades, con sus paradojas y contradicciones. 

Morelia, en ese sentido, no constituye ninguna excepción. Es tan extenso el legado que posee, la riqueza que la caracteriza, que de ninguna manera podría ser descripta desde las palabras con total fidelidad. Morelia es un espacio que hay que vivir, un espacio que no puede ser atrapado desde el lenguaje. Un sitio lleno de relatos y de rincones que lo postulan como una ciudad que convoca permanentemente, que desafía a ser conocida, una ciudad de la que se retira con la garantía de haber vivido una experiencia memorable.

B.Nocioni.

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